A pesar de la corta existencia de los blogs salvadoreños, comienza a verse signos de que la novedad está pasando y sólo quedarán dentro de poco aquellos que de veras tienen el hábito de escribir, casi como parte de la higiene personal.
En parte puede deberse a esa característica cultural nuestra, que expresamos con el dicho "llamarada de tusas", todo queda en entusiasmo inicial, todo muere tan pronto como ha nacido. Pero también podemos considerar otras razones, profunda e igualmente enraizadas en nuestra cultura e historia.
Escribir no es frecuente en nuestra autoritaria cultura de silencio, en que expresarse ha sido peligroso, y en la que se ha alejado de la gente común el derecho a escribir, elevándolo a una categoría sobrenatural reservada a seres bendecidos: los grandes escritores y periodistas con los que no debíamos osar igualarnos, bajo pena de hacer el ridículo.
A diferencia de la cultura democrática estadounidense, donde la educación linguística primaria y secundaria se centra en enseñar al estudiante a expresarse por escrito, nuestra educación linguística se limita a enseñarnos gramática, ortografía, y a leer a otros, a los escritores consagrados por el poder y la tradición. Nuestro entrenamiento escolar en escritura se limita a aprender a redactar recibos: "Recibí del señor fulano de tal la cantidad de...", o formatos de carta: saludo, cuerpo, despedida...
Pero escribir no es un don sobrenatural de pocos, es un aprendizaje y un hábito que debe empezar a entrenarse en los primeros años y continuarse por el resto de la vida para todos.
Esta me parece una de las razones por las que los blogueros salvadoreños comienzan lentamente a desilusionarse. Se han tomado el trabajo como escritores y periodistas, y se desilusionan al no "vender", expresado en número de lectores visitantes y de comentarios escritos.
Producto también de la pequeñez municipal de nuestro medio, donde nos acostumbramos a ser celebrados, reconocidos y saludados: ilusión sin sentido en el medio cibernético en que los blogs se multiplican diariamente por millones, y donde somos un anónimo granito de arena más en esa inmensa playa: Si escribir no es una necesidad y una satisfacción en sí misma, pronto se buscará el aplauso por otros lados.
Todavía es posible hacerse la ilusión de "comunidad bloguera" en El Salvador, aunque es un espejismo, pues los blogueros son muchos más que los que frecuentan el blog de Hunapú, por ejemplo, que en realidad es una comunidad de blogueros de estratos urbanos asalariados, casi siempre de izquierda. O los blogueros ricos retirados, que antes se reunían en los casinos, a componer el mundo alrededor de un whisky, pero hoy lo hacen alrededor de un blog. La ilusión viene de leerse y comentarse a sí mismos. Y me incluyo en ambos, no tanto en cuanto a recibir comentarios, sino en cuanto a escribirlos...
No resisto comentar un análogo caso radial, el de la YSUCA, cuyo director Carlos Ayala tiene un programa de comentarios bíblicos desde una ideología de izquierda, que desde que se inicio esa radio en tiempos de Matusalén, tiene los mismos tres o cuatro oyentes habituales llamando por teléfono y se mantienen allí, en su rinconcito, sin perturbar ni ser perturbados, pues digan lo que digan, todo queda en su círculo vicioso.
No creo que ni estas comunidades de blogueros, ni todos los blogueros que haya en realidad en El Salvador tengan ni el dinamismo, ni el mínimo poder e influencia en ningún estrato social, como el que ya muestra por ejemplo Facebook entre la juventud de altos ingresos, capaces de convocar cientos de miembros en cuestión de horas.
Además en Facebook no se escribe largo, así que, amigo bloguero, si su blog no nace de su amor a escribir por escribir, si ya se aburrió de leerse y escribirse con los mismos, mejor muevase a Facebook y busque o cree sus propios groups o networks.
Si a lo que se aspira es atraer a diario miles de lectores comentaristas, eso está difícil, casi imposible. Sólo basta examinar las listas de blogs populares y las biografías de sus autores: casi todos ingenieros doctorados en grandes universidades escribiendo sobre lo último en tecnología, o gente que ya era celebridad antes, como el cómico de TV italiano que hoy escribe el blog de sátira política más popular de Italia. O ser un don nadie, pero escandalosamente gay y chambroso, como el ya rico y célebre cubano-americano Perez Hilton que escribe chambres de ricos y famosos en Beverly Hills...Como que tampoco es la gran cosa...
Escribió Virginia Woolf que Dios no hallará como premiar en el Paraiso a los que fueron lectores en esta vida, pues ya tuvieron el más bello y noble placer. Exactamente lo mismo se puede decir de quienes escriben. Asi que a disfrutar en sí mismo el bello hábito de ir bordando la vida con el hilo de las palabras.
