en las pinturas sólo se aprecia eso: oficio bien aprendido, e incluso cayendo a veces en la caricaturización de un paisaje para publicidad. no es de esperar mucho arte de un hombre que no se quedó ni en españa, ni en cuba, ni en argentina. supo ver donde cabía. tanto se le necesitaba aquí, que sorprende darse cuenta que el gobierno salvadoreño lo becó para que regresara a su tierra a estudiar pintura con un maestro de san fernando, la célebre escuela de pintura de madrid.
volvió, y supo llenar su lugar, ganarse la vida con su oficio puesto al servicio de la visión oficial de la patria que los gobiernos trataban de instituir, y al mismo tiempo fundo la academia que tantos buenos pintores legaria al país (el retrato de valero lecha que incluyo fue pintado por una de sus más renombradas alumnas: rosa mena valenzuela.)
sabio para vivir este emigrante campesino navarro. "hizo las américas" en este rincón donde pocos se atrevieron. tan bien la hizo que hoy, a sus descendientes los encontramos bien situados en los estratos altos de la economía nacional.
mi visita a la exposición resultó enriquecida por el artículo de rafael lara martínez titulado "la pintura indigenista: el falso falsificador", que apareció en una de las últimas ediciones de el faro: las indias ofreciendo sus canastos pletóricos de frutas y flores, que antes veía como lindas, se me representaban hoy amenazantes encubrimientos idílicos de una realidad humana superior en cantidad y calidad que intimidaba a las minorías criollas.
saliendo de la sala nacional de exposiciones escuché fuertes ritmos brasileños. oí a alguien decir que venía una manifestación desde el centro hacia el parque, y caminé a ver de qué se trataba. me paré en la primera cuadra de la calle rubén dario y pude ver una tan pequeña como pintoresca manifestación de extrema izquierda: era de esos grupos estudiantiles que, junto a la policía nacional civil, se vieron implicados en los sucesos del 5 de julio. no pasaba de unas cien personas, en su mayoría jovencitos de sexo masculino, en los que se evidenciaba un origen urbano de bastante pobreza: extremadamente delgados, su malnutrición reflejada en sus marchitas pieles cenizas, y sus cabellos deteriorados, muchos con peinados rasta, y deterioradas ropas negras tirando a góticas. les acompañaban gringas de igual apariencia, quizás españolas, quizás argentinas, tal vez americanas, de esas que parecen vivir de tabaco. al menos una era americana, rubia, ojiazul, destacaba por su pulcra belleza, frescas ropas blancas, y de su brazo, ¡ay! un bello semi-dios de gloriosa piel mediterránea, ojos verdes, cabellos negros, con un aire quizás cubano, quizás argentino, tal vez venezolano...
...gentes mayores sólamente dos o tres viejitos, de esos que últimamente han aparecido usando cachuchitas estilo fidel castro, color verde olivo y con una estrella roja, nuevecitas las cachuchas, a saber de dónde las trajeron y qué significan...
...pero el mayor contraste lo daba el orondo y solitario culo de la nidia diaz, contraste en años, carnes, calidad de ropas y bien pistoleada melena. alguien que no sepa dónde está parado se preguntaría qué hace tan vetarra y afufurufada dama entre escuálidos jovencitos izquierdistas, pero un buen observador no necesitaba muchos datos para deducir que alrededor de ella giraba todo.
al parecer protestaban contra los militares, pero no me quedó claro...llevaban claveles rojos en la mano izquierda, y yo asocié con la revolución portuguesa contra salazar, llamada precisamente de los claveles...pero cualquier intención pacifista quedaba negada por la presencia en el grupo de un grupo de encapuchados, siempre listos a reaccionar, aunque parece que no hubo nadie que los cucara lo suficiente. incluso la protección a la manifestación estaba dada por el cam, no por la pnc.
en el cruce de la 25 entre alameda y rubén darío dieron un animado concierto de batucada, que parece ser hoy la música escogida por esos grupos. al menos reanima más que quejumbrosidades andinas a las que los asociamos.
supe que habría un concierto en el parque cuscatlán y me dieron ganitas de quedarme, pero las miradas no muy invitadoras me previnieron. recordé que son grupos cerrados con delirios de persecusión, reales o verdaderos, y no fuera a ser que mi apariencia desconocida les pareciera sospechosa. se quedaron allí, como una pequeña gota de aceite en el agua, pues las numerosas familias que disfrutaban del parque, tampoco les hicieron mucha vela...
me alejé lamentándolo, porque admiro mucho a este tipo de jovencitos, con inclinaciones a las artes la mayoría de ellos, idealistas, humanitarios, y con la inteligencia suficiente para no haber tomado el camino de la mayoría de su edad, que han caido presas de las religiones y los vicios que los acechan.
ojalá encuentren su camino y su lugar para bien de nuestra patria...
